Los caminos del alma

Vuelo literario donde se accede a la prosa y poesía que abarcan "Los caminos del alma"

Presagio nocturno

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La noche se fue propagando…

La luna majestuosa se filtraba indiferente, se extendía desde sus raíces hasta cubrirlo todo, presagiando dolor, presagiando el momento que ya  comenzaba a nacer, sabía que el miedo se haría presente…

Faltaban los sonidos habituales de todas las noches, el silencio  iba y venía en su danza siniestra, envolvía en un clima candente su pequeña tapera, busco refugio en su soledad, la de siempre, su compañera…

De repente una bruma espesa surgió de la nada,  la puerta entre abierta  dejaba ver  un paisaje sombrío, entre murmullos los fantasmas comenzaban a emerger de la noche siniestra, formas irreales se erguían ante ella, un sudor frío recorría su rostro, el miedo comenzó a paralizar todo su cuerpo, en vano quería gritar, su respiración por momentos se tornaba leve…

Pensó en él, en el amor que sentía por aquel hombre, en sus caricias, en las pocas palabras que se decían, las noches de insomnio, pensó que ese amor la había llevado hasta esa soledad que a veces se volvía bastarda…

Sus  pensamientos se fueron perdiendo en los laberintos de la noche, el dolor la apuñalaba despiadado, bruscamente oscuras criaturas se lanzaron sobre ella, se encontró perdida, el dolor comenzó a invadir todo su vientre convulsionándose segundo a segundo, quería luchar pero ellos la habían atrapado, cerró los ojos y en el último intento por sobrevivir con un grito que se hizo eterno quiso vencer el dolor que la paralizaba, apenas pudo sollozar, volvió a gritar colmando todas sus fuerzas, grito como nunca lo había hecho, de pronto mágicamente otro llanto se escuchó  en la sala, guardo silencio y comenzó a llorar…

Los sonidos habituales tímidamente comenzaron a entrar, el viento arpegiando en la copa de los árboles, el aroma del monte, la soledad, voltio su cabeza y vio la luna majestuosa entrar por la ventana, pensó en su compañero que estaba hachando en el monte, cómo le contara la novedad, le dirá que fue muy valiente, que no tuvo miedo, que fue un hermoso varón, un pequeño hachero…

 Juana miro nuevamente a la luna… a lo lejos en la noche serena reconoció la espalda de su soledad…

Sergio Raúl Trentino

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